La evolución de la cocina ha sido marcada por el despertar del conocimiento molecular de los productos y de como estos reaccionan en determinados medios, procesos los cuales hemos empleado desde los 90 cuando el Chef Ferrán Adriá nos mostró que lo ya establecido podía texturizarse o deconstruirse mediante el conocimiento molecular y la aplicación de técnicas que empleamos en la actualidad para nuestras creaciones.
Para muchos la cocina molecular ha convertido al chef de cocina en un científico donde busca ansiosamente poder transformar productos en obras de arte que emocionen al cliente olvidándonos de lo demás. En parte podríamos decir que están en lo cierto ya que lo que buscamos es emocionar al cliente después de emocionarnos nosotros mismos de nuestra creación pero todo basado en un estudio y dándole un sentido a los platos. En la historia de la gastronomía han habido muchos cambios y siempre acabamos en lo misma opinión, que la comida nos recuerde y emociones pero también que nos divierta y nos abra otras puertas, esos apartados nos lo brinda la cocina molecular, a este proceso lo denominamos tecnoemoción o también cocina sensorial.




