Intentaremos saber algo más sobre los tipos de aceite y sus usos en nuestra
gastronomía.
Introducción:
El
aceite de oliva es bueno para todo: para freír los huevos del desayuno, para untar las tostadas, para cocinar, para freír, para aliñar y para preparar salsas y ensaladas.
Las verduras, las carnes, los embutidos y los quesos no sólo se conservan perfectamente en
aceite de oliva, sino que acentuán en el, su sabor natural.
El aceite a de escogerse según al uso al que se destine; unos aceites son marcadamente afrutados y dulces, otros son ásperos y rústicos. Algunos tienen un ligero aroma a almendras o a nueces, otros huelen delicadamente a plátano, limón o higo. Por regla general, las
aceitunas tempranas proporcionan un aceite más dulce, más afrutado y más claro que las tardías. Los aceites no filtrados suelen ser más turbios y tienen un sabor más intenso que los filtrados. A la hora de comprar, el grado de acidez facilita una primera información sobre la calidad y el sabor de un
aceite de oliva, pero en definitiva la prueba del aroma y el sabor resulta decisiva.